Cosas, Objetos, Materias y Máquinas (A los mastines literales)

 

¿Y qué tal si nos disponemos a pensar a la filosofía y el arte como "objetos de incertidumbre"? ¿Podemos aplicar esta óptica a la escritura y al teatro, por ejemplo? ¿Qué características asumiría una dramaturgia y su hilo discursivo en estas circunstancias? Quizás entenderíamos que nos estaríamos refiriendo a estos objetos como formas de búsqueda que solo aspiran a una comprensión incompleta, algo como "cosas inacabadas" que se despliegan, se diseminan y están en el mundo. Lo que denominamos dramaturgia material en diversos textos que venimos desarrollando (DraMa) se sustenta en la posibilidad de una praxis escritural que tiene base en el posicionamiento creador a partir del mundo objetual y sus territorios extendidos. Desde esta perspectiva escribir teatro se relaciona con la composición de piezas materiales. Esta hipótesis se vincula en cierto modo con el marco teórico planteado por el filósofo Graham Harman que produjo lo que se denomina la triple O: la Ontología Orientada a Objetos (OOO) y que entre otras cuestiones genera una perspectiva en donde los objetos poseen una existencia no determinada por la experiencia de la percepción subjetiva, es decir, hay en el mundo, objetos autónomos e independientes de la mirada humana. Podríamos argumentar que es "el mundo de la vida de las cosas". Y entonces viene a la memoria el particularmente hermoso y delicado libro del filósofo italiano Remo Bodei La vida de las cosas que realiza un itinerario desde la filosofía, la literatura y la pintura para exponer las transformaciones en torno a la valoración de las cosas. Allí se rescata el concepto nacido en el siglo XVII en lo que era Holanda y que luego se extendió por todo el mundo del arte denominado stilleven "vida quieta" o "naturaleza inmóvil" conocido en nuestra lengua como "naturaleza muerta", pero que en otros idiomas se traduce como naturaleza aún viva o naturaleza silenciosa. De este modo podemos hablar de un ethos de la naturaleza viva de los objetos que resulta un punto central para seguir transitando lo que se está ensayando en este texto. Recordemos que se viene sosteniendo como núcleo creacional, la experimentación a partir de formas dramáticas desde una posición material con énfasis en los elementos bautizados como COMM (Cosas, Objetos, Materias y Máquinas). Para los fines artísticos-escénicos ese corrimiento ontológico operado por la OOO genera una liberación poética y encarna un combate contra la literalidad. Para enfrentar a los "mastines literales" proponemos la búsqueda de la obra de teatro como objeto poético que complejiza y hace estallar los significados promoviendo una traducción polisémica en donde se genera una ruptura radical de la linealidad comprensiva. Volviendo a Harman, su mirada filosófica y la de otros compañeros de ruta se instala en la corriente nombrada como "realismo o materialismo especulativo" que a grandes rasgos está definida por la hipótesis de que "todo es un objeto" y esto deriva en la posibilidad en donde se combinen los objetos para producir nuevos objetos. Esta ontología nos permite desarrollar la idea de un "objeto acontecimiento", vivo y poético, resultante de múltiples combinaciones llamado obra de teatro. En este contexto se trata de elaborar "obras matéricas" originadas, inspiradas y orientadas por el mundo de la vida de las cosas y que pongan en crisis el realismo básico que solo busca parafrasear y copiar desde un comprensivismo limitado lo que el sujeto individual comprende y decodifica. Estas piezas organizadas a partir de lo que hemos definido como "materialismo dramatúrgico" dinamitan el antropocentrismo creativo que domina el teatro y otros territorios de producción artística. El procedimiento de composición y construcción de una pieza escrita y pergeñada desde lo objetual-cósico se proyecta a partir de un movimiento conceptual que iría de las palabras y las cosas, tomando prestado el nombre a la imprescindible arqueología del saber foucaultiana, a las cosas y las palabras, produciendo una inversión del énfasis para desde ahí consolidar un camino hacia una dramaturgia concentrada en lo material que priorice y otorgue valor a las palabras de las cosas. Estamos abogando por una teatralidad que enfrente a los perros guardianes de la literalidad.


Gabriel Penner


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